Irene Mendoza

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La niebla es un fenómeno meteorológico que puede aparecer en cualquier época del año, pero como vemos estos días suele ser más típica del otoño o del invierno. Aprende cómo conducir seguro cuando te encuentres con un banco de niebla en la carretera. 


LO QUE DEBES SABER…

Niebla: puede aparecer de forma repentina. Es un fenómeno típico de otoño e invierno.
Fundamental: llevar el coche en buen estado, poner mucha atención a los neumáticos.
Cómo conducir con niebla: sin frenar o girar el volante bruscamente, y aumentando la distancia de seguridad.

La niebla es un fenómeno que se forma cuando las nubes se sitúan tan bajas que se pueden ver a nivel del suelo, y es capaz de reducir la visibilidad hasta hacer impracticables las carreteras por las que circulamos.

Hay que distinguir entre niebla y niebla espesa, dependiendo del campo de visión que nos deje disponible. Entre 200 metros y un kilómetro de visibilidad lo consideramos niebla, y en casos en los que no nos deje ver más allá de 200 metros tendremos niebla espesa.

Tener nuestro coche en perfecto estado siempre es vital, pero sobre todo si tenemos que conducir con niebla. Al tratarse de un fenómeno meteorológico muy relacionado con la humedad, la carretera estará mojada y deslizante. Tener en buen estado los neumáticos es vital para un agarre correcto y seguro.

Conducir con niebla

 

Si te encuentras con un banco de niebla, reduce la velocidad y enciende las luces correspondientes

Si hay niebla en la carretera lo primero es reducir la velocidad, y aumentar la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede. Después, deberemos activar las luces antiniebla de nuestro vehículo. Si es niebla normal, bastará con las delanteras para ver mejor y ser vistos. Si la niebla es espesa, además tendremos que encender las luces antiniebla traseras. En caso de niebla espesa, pueden encenderse las luces de largo alcance.

En cuanto al manejo del coche, nunca frenes bruscamente si te encuentras con un banco de niebla, podría descontrolarse el coche. Actúa como si tuvieras que conducir con lluvia intensa. Además, es probable que los cristales se empañen, por la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior del vehículo y la condensación del agua, por lo que la calefacción debe estar en perfecto estado para poder desempañar los cristales.


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